Rendirse no es una opción

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martes, 9 de diciembre de 2014

VIII CARRERA SOLIDARIA BBVA

El pasado domingo 7 de diciembre se celebró en Madrid la VIII Carrera Solidaria BBVA.

Desconozco el número de participantes que hubo, pero unos pocos días antes andaban por menos de seis mil para la carrera de 10k (y menos de 2000 para la de 5k). Me consta que otros años han llegado a los 12.000, sumando entre las carreras de 5 y 10 k, pero, seguramente por el recorrido, este año se han debido quedar un poco cortos. Quizás también haya influido el cambio de fecha, pues en principio la iban a hacer el 2 de noviembre (hizo un día espléndido, hubiéramos corrido en pantalón corto, de hecho, entrené así, y con camiseta de manga corta).

Sobre el recorrido. Circular, como decía la organización. Salida desde Castellana en la zona del edificio del BBVA, bajada hasta Cibeles, vuelta, y subida hasta plaza Castilla, vuelta, y llegada a meta. Y sí, digo subida, prácticamente cinco kilómetros seguidos de subida, que terminan por hacerse interminables, especialmente los dos últimos. Estás viendo las torres de Bankia desde lejos, pero por más metros que corres no parece que llegues nunca.

Buena mañana en lo meteorológico, frío, como era de esperar, pero menos que otras veces, día despejado, muchos móviles haciendo selfies. De las cuatro participaciones, dos, con ésta, han sido en este recorrido, y las otras dos en un recorrido mucho más divertido, cruzando Madrid hasta el Retiro, dejándolo a un lado para bajar por Menéndez Pelayo, para luego subir por Alfonso XII a tomar la cuesta del Angel Caído, mucho más dura que la Castellana, pero también mucho más lenta.

En esta ocasión, la carrera la hemos juntos Julián y yo. Julián (el de la derecha) es un ironman que vive en Parla, buen tipo, catalán y del Barça, pero no se puede ser perfecto. Ha ido toda la carrera conmigo, pero, a diferencia de otras ocasiones, esta vez su apoyo ha sido menos necesario pues me he visto bastante más fuerte. De haber querido me habría sacado 10-15 minutos, pero no era su objetivo. Me dice que ha sido un placer correr conmigo. No ha sufrido mucho, la verdad, seguro que me ha costado más a mí.

Como en todas las carreras, una vez se ha dado la salida, he salido disparado. Hemos tardado más de dos minutos en pasar por encima de la alfombra que controla los chips, hasta ahí casi andando. Julián me ha gritado por ir tan rápido, pero no le he hecho mucho caso. Con tanta gente en la salida, si quería hacer buen tiempo había que correr mucho, y evitar perder tiempo,  y además era cuesta abajo.

El ritmo medio de los primeros kilómetros rápido para mí, 5:02 y 4:53. En el tres y el cuatro ya nos hemos calmado un poco, con 5:16 y 5:19, pero ya estábamos cuesta arriba. El kilómetro cinco y el seis, como un reloj, en 5:31, y luego los dos más duros, el siete, a 5:55, y el ocho, a 6:03, interminable, y más pendiente que los demás... Pero llegamos justo antes de la plaza Castilla, y al pasar el subterráneo, vuelta hacia abajo de nuevo. El kilómetro nueve bajamos a 5:15, y el 10 y último lo termino más rápido que ningún otro, a 4:41.

Final de carrera en 53:23, con 9,99 km según mi Garmin.
No he llegado a mejorar la media de la V Solidaria que corrí en 2011, en la que hice 5:18, pero me he quedado sólo a tres segunditos, siendo la segunda mejor carrera de mi corta vida de corredor popular.

Al final, la cola de la meta, una bebida isotónica, una botella de agua, un caldo (para los que lo quisieran, nosotros no lo quisimos), publicidad, centro de masajes con fisios, para quien quisiera hacer la cola.

En cuanto a la organización, no hay quejas, muchas cabinas de WC, limpias, al menos la que me tocó (a diferencia de la Ponle freno de una semana antes, pocas y con unas condiciones totalmente insalubres, pero de eso hablaré en otra entrada), el ropero controlado, aunque te dejaban las mochilas en el suelo, menos mal que no llovió, no sé qué habría pasado...

Las sensaciones a lo largo de la carrera han sido buenas todo el tiempo excepto en el kilómetro ocho, que, como ya he dicho antes, se me ha hecho interminable. Sin embargo me he recuperado muy bien, pudiendo acelerar en el diez para llegar a la meta lo antes posible.  A pesar de la buena marca, me queda el poso de desencanto por esos miseros 23 segundos. De haberlos recuperado habría logrado bajar de 53. Seguramente en la salida podríamos haber recuperado algo, y en los dos peores kilómetros de subida de haber estado más fuerte. Pero no hay quejas. Ha ido bien.

En las otras tres participaciones en esta carrera hice 53:14 en 2011, 1:01:36 en 2012, bajo una manta de agua todo el recorrido, y 58:36 el año pasado, así que puedo estar bien contento. El año que viene más y mejor.

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